martes, 19 de julio de 2011

Homenaje a la guerrilla antifascista en Torrelavega

El próximo sábado, día 23, tendrá lugar la IV Marcha de Homenaje a Enrique González Zurita 'El Brujo' y a todos los que lucharon y apoyaron a la guerrilla antifascista.Este año el homenaje será extensible a Martín Santos "El Gitano", Brigada Cristino García, y a Manuel Santiago Alonso, militante antifranquista La salida tendrá lugar a las doce de la mañana desde el pabellón La Habana Vieja. Media hora después, se llegará al mausoleo de 'El Brujo' para finalizar, a las dos de la tarde, con una comida popular. La organización corre a cargo de la Asamblea Ciudadana por Torrelavega y el Partido Comunista de los Pueblos de España, entre otros colectivos.

En la foto se puede ver a Enrique en la fila de abajo, el segundo por la izquierda. Encima de él con camisa blanca está Julio Vázquez, miembro entonces de la JSU y enlace de la Guerrilla. Puedes obtener más información sobre en el siguiente enlace:

domingo, 17 de julio de 2011

OTRO MUSEO DEL MAQUIS: EN CASTELLNOU DE BAGES


El Museo de los Maquis en Castellnou de Bages está instalado en las ruinas de la antigua casa rectoral del sigloi X de Sant Andreu de Castellnou. El museo tiene como hilo conductor la figura de Ramón Vila Capdevila “Caracremada”, el último maqui catalán. Como curiosidad cabe señalar que conserva las botas de montaña que llevaba cuando murió. Dispone de paneles explicativos de su vida y de la historia de los maquis en este territorio. El museo está situado junto a la iglesia de San Andrés, cerca del Ayuntamiento y del cementerio donde están sus retos.
Ramón Vila Capdevila “Caracremada” cayó muerto en la noche 7 de agosto de 1963, en un enfrentamiento con la Guardia Civil, en el que no tuvo ni tiempo de disparar, en el paisaje de la Cruz de El Perelló, situado entre los términos municipales de Castellnou de Bages y Balsareny. Fue enterrado, al otro lado del muro del cementerio de Castellnou de Bages, sin cruz ni referencia, olvidado entre el follaje.


Dirección
Plaça de l'Església s/n -08251 Castellnou de Bages-

93 827 20 91 (Ajuntament Castellnou de Bages)

jueves, 7 de julio de 2011

Españoles en la liberación de Francia.

Enredando en internet me he encontrado este artículo que quiero compartir.  Se olvida habitualmente el papel que los repubicanos españoles desarrollaron en la Segunda Guerra Mundial y en especial en Francia. Un pequeño esfuerzo para hacer memoria.

Los españoles que liberaron París

Denis Fernández Recatalá

El 25 de agosto de 1944, a las 16 hs., el general Dietrich von Choltitz, el gobernador alemán de París que se había rendido dos horas antes al soldado español Antonio González, firmaba la capitulación nazi ante el general Leclerc y el coronel Rol-Tanguy. París era liberada. ¿Olvidará la conmemoración de este acontecimiento el papel de la resistencia extranjera, en especial de los republicanos españoles?

Está bien visto "revivir" el pasado. Sin embargo, Francia otorga en dosis homeopáticas su reconocimiento a los extranjeros que participaron en su Liberación. Ningún monumento de envergadura rinde homenaje, por ejemplo, a los miles de españoles que combatieron la ocupación nazi. En este 60º aniversario de la Liberación de París, ¿por qué escatimar el agradecimiento y olvidarse de homenajear a las mujeres y hombres que junto a los franceses murieron por la libertad? 
Luego de la Guerra Civil de 1936-1939, muchos españoles se unieron a las filas de la Resistencia o al Ejército de la Francia Libre. Así lo recuerda un cuadro de Picasso ubicado junto al famoso Guernica en el museo Reina Sofía, en Madrid; se titula Monumento a los españoles muertos por Francia.
En efecto, los republicanos de allende los Pirineos marcaron con su impronta la Liberación. Su presencia es reconocida en el Sur de Francia, pero más de 10.000 combatieron en todas partes, tanto en Bretaña como en Cévennes 1, o en Poitiers, Burdeos, Angulema, Aviñón, Montélimar, Valence, Annecy 2... Foix fue liberada sólo por los españoles, a quienes se sumó a último momento un tal Marcel Bigeard 3, con el fin de asegurar la participación francesa en los combates.
En Burdeos, Charles Tillon -fundador de los Francotiradores y Partisanos Franceses (FTPF)- se había contactado con las organizaciones del Partido Comunista de España (PCE) a fines del verano de 1940. En esa época, los extranjeros constituían una suerte de semillero. No habían sido movilizados, y el Pacto germano-soviético los había afectado muy poco 4. Además, los comunistas de España recordaban el aporte francés a las Brigadas Internacionales. En París, en la misma época, la dirección clandestina del PCE intentaba reunirse con los dirigentes comunistas franceses. Lise London se sumaría a mediados de diciembre. Si ella y su marido Artur London sirvieron de intermediarios, ello se debió a que éste último había combatido en España en las Brigadas Internacionales 5.
Desde entonces, las iniciativas se concretan entre los comunistas y sus agrupaciones aliadas. La comunidad española tiene dos componentes: la vieja emigración económica posterior a 1918 y los sobrevivientes del Ejército Republicano, repartidos por toda Francia. Creada por el Partido Comunista Francés (PCF) en los años '30, la Mano de Obra Inmigrante (MOI) ocupará un lugar importante en la Resistencia y recibirá a la mayoría de los comunistas españoles. Los demás formarán divisiones armadas (bajo el mando del PCE) que coordinarán sus acciones con la Organización Especial (OE), y luego con los FTPF, conservando siempre cierta autonomía.
A partir de 1942, la tarea de dirigir a los combatientes de la MOI en la región de París se asigna a "Lucien" (Conrado Miret-Must). Aún estamos lejos de la Liberación, pero ésta ya se ha puesto en marcha, a pesar de la gran razzia que diezmará a los resistentes españoles ese mismo año. Su proceso, llamado de los "terroristas de la Unión Nacional Española", anticipa el de los miembros del grupo Manouchian 6. En el barrio "pequeña España", en la Plaine Saint-Denis 7, por ejemplo, los arrestos se multiplican. Son también numerosos en Bretaña, en París intramuros y en los alrededores: 135 españoles, entre ellos seis mujeres, son procesados judicialmente. Llevan en sus ojales pequeñas alpargatas con los colores de las repúblicas española y francesa. Al leerse la sentencia, entonan La Marsellesa y el Himno de Riego 8. Las penas son relativamente leves, pero finalmente habrá torturas, deportaciones y ejecuciones.
Efecto secundario: luego del desmembramiento de su unidad y el asesinato de sus camaradas, Celestino Alfonso, ex teniente tanquista, integrará el grupo Manouchian para no quedar aislado. Allí conocerá a Michel Rajman. Su ejecución, junto a la de sus camaradas del "affiche rouge", el 16 de febrero de 1944, precede unos meses la Liberación de París. En su última carta Celestino escribirá: "Muero por Francia". Para los españoles, la Resistencia es la continuación de su guerra civil por otros medios y en otro contexto. Para los comunistas, es también una manera de responder a la solidaridad de las Brigadas Internacionales, cuya creación surgía de una decisión del Komintern 9.
Esperando que la represión deje de concentrarse en ellos, los españoles se extienden a los departamentos vecinos. Una vez que cesó el alerta, vuelven a París bajo el mando de Rogelio Puerto. El 6 de junio de 1944, cuando los Aliados desembarcan en las playas normandas, José Baron, llamado "Robert", moviliza a las reservas de combatientes. Éstos forman los batallones que participarán de la insurrección parisina de agosto. Están listos, decididos y sólo piden entrar en combate: para ellos, la libertad de Francia anuncia la de España.
La historia, se sabe, tiene sus ironías. También tiene coincidencias felices. El jefe de la insurrección parisina, Henri Rol-Tanguy, era comisario político de la 14ª Brigada Internacional en España; los acontecimientos encuentran su coherencia. De esta manera, se tiende una pasarela entre los combatientes antifascistas de ambos países. La experiencia militar adquirida en 1936-1939 se combina con la invención en la guerra de los partisanos, tanto en los montes como en la ciudad.
Con la Liberación de la capital, los anarquistas españoles entran en escena. Aquí también hay que remontarse a 1939, a los campos del Sudeste de Francia, donde se confina al ejército republicano derrotado 10. Todas las mañanas, los gendarmes recorren las barracas incitando a los españoles a unirse a la Legión Extranjera: miles de ellos cederán para continuar la lucha contra el nazismo. Serán destinados tanto a África septentrional como a África negra (Chad, Camerún). Estos últimos se incorporarán a las Fuerzas francesas libres a partir de 1940, uniéndose a las columnas del general Leclerc 11. Los primeros esperarán hasta el desembarco aliado en Argelia, y todos -al menos los sobrevivientes- serán los primeros en entrar a la capital el 24 de agosto de 1944.
París está lista para combatir. París lucha. París necesita refuerzos porque la tregua se rompió para que los alemanes no obtuvieran de ella un beneficio estratégico. El coronel Rol-Tanguy envía al comandante Gallois a informar a las tropas aliadas de la situación y convence al general Leclerc de acelerar el avance hacia París de su 2ª División Blindada, la célebre "2ª DB".
Leclerc confía esta misión a la 9ª Compañía de Blindados, comandada por el capitán Raymond Dronne; está compuesta íntegramente de anarquistas españoles. En ella se habla castellano. En su Carnets de route 12, el capitán Dronne evoca el coraje de sus compañeros de armas por los que el general Leclerc expresará una admiración constante.
Las primeras divisiones de la 9ª Compañía entran a París por la Porte d'Italie a las 20:41 de ese 24 de agosto. El tanque "Guadalajara" es el primero en atravesar los bulevares exteriores. Su nombre alude a una victoria republicana sobre los voluntarios de Mussolini, aliados de Franco. "Guadalajara no es Abisinia" 13, decía una canción de la época. A las 21:22 horas, tanques y half-tracks estacionan en la plaza del Hôtel de Ville 14. Ciento veinte españoles y sus 22 vehículos blindados son recibidos como liberadores. Una multitud alborozada los rodea. Les preguntan si son estadounidenses, se sorprenden al oírlos hablar en español. Sus tanques llevan los nombres de batallas de la guerra de España -Ebro, Teruel, Belchite, Madrid- pero también los de Don Quijote o Durruti, el jefe anarquista.
De esta manera, los defensores del Hôtel de Ville son liberados. Desde hacía cinco días, atrincherados en el edificio, resistían a los ataques alemanes. Los españoles instalan un cañón en el interior del edificio y lo bautizan "Abuelo". Se congratulan mientras esperan los refuerzos. Amado Granell, teniente de la 9ª Compañía, es recibido por miembros del Consejo Nacional de la Resistencia, presidido por Georges Bidault. Mientras tanto Leclerc, con el resto de su 2ª DB, avanza hacia París. Recién entrará en la mañana del 25 de agosto.
Los días siguientes los combates se intensifican. Charles Tillon afirmará que los españoles son maestros en los combates callejeros. Piensa en los partisanos que se unieron a las Fuerzas Francesas del Interior (FFI). Sobreestima su número en París. En 1946, al prologar un libro sobre el grupo Manouchian, Tillon calcula sus efectivos en 4.000, cifra que retomará en Les FTP 15. Manuel Tuñón de Lara, historiador español, es más prudente.
Al finalizar los combates en París, Rogelio Puerto y sus divisiones españolas de los FTP, de la Unión Nacional Española o del PCE se concentran en el cuartel de Reuilly, donde el responsable de la MOI, Boris Holban, fusiona a las brigadas de extranjeros en el seno de un batallón denominado "Liberté". Está integrado por italianos, polacos, armenios y fugitivos soviéticos. Los españoles conforman el contingente más numeroso; 500 de ellos combatieron en las calles de París, en Place de la Concorde, frente a la Asamblea Nacional; en Place de l'Étoile; en el Hôtel Majestic, sede de la Gestapo; Place Saint-Michel; rue des Archives; Place de la République...
Varias decenas morirán durante los enfrentamientos. José Baron, por ejemplo, organizador de los grupos de guerrilleros en 1944, cae en Place de la Concorde.
Con su 9ª Compañía, la 2ª DB, Leclerc continuará su ofensiva hacia Alemania. Los españoles participarán de la liberación de Estrasburgo, donde muere el teniente coronel Putz, voluntario de las Brigadas Internacionales, "rodeado de sus republicanos españoles". Avanzarán hasta Berchtesgaden, el cuartel general de Hitler en los Alpes de Baviera, donde el Führer había recibido a Mussolini y a Laval. ¿Cuántos españoles quedan para recorrer el conquistado Nido de águila del dictador nazi? No son más que un puñado.
Habiendo partido de Chad tres años antes, miles de voluntarios querían combatir el Reich hitleriano, aliado del fascismo español. Se aferraban a un sueño: volver vencedores a España, con el apoyo de los Aliados. Esperanza traicionada. Porque Franco permaneció en el poder hasta 1975. Y Francia, por la que derramaron su sangre, los ha olvidado.

Aquí el enlace que os lleva a la página original:
http://www.insumisos.com/diplo/NODE/386.HTM

martes, 28 de junio de 2011

Cortometraje: En tierra de Guerrilleros


Tierra de Guerrilleros from Por Tantas Cosas on Vimeo.
Con este cortometraje la directora Amanda Castro se acerca al fenómeno guerrillero, por medio de contraponer a dos Asturianos nacidos en el mismo valle, pero en distinto tiempo.
El final de la Guerra Civil española obligó a grupos de republicanos a refugiarse en las montañas.  Es en ese contexto en el que este cortometraje recupera a dos mitos asturianos de la lucha antifascista internacional: el minero socialista José Mata Castro y el sacerdote sandinista Gaspar García Laviana, nacidos ambos en un pequeño valle, la Güeria de Carrocera, de la cuenca minera asturiana.
http://www.portantascosas.es/trabajos.php#tierra

sábado, 25 de junio de 2011

Cristino García y la Real academia de la Historia.

 Poco queda por añadir al artículo que os adjunto. Sólo que cuando en 1946 Martín Santos y sus compañeros formaron la Brigada que iba operar por el sur de Cantabria, la dieron el nombre de Cristino García en honor a su camarada recientemente fusilado por la dictadura franquista.
 

Honor a un jefe de maquis

"El nuevo Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia, presentado recientemente en Madrid, registra entre sus entradas más polémicas la que se refiere a los maquis como terroristas y bandoleros, tal como la dictadura franquista conceptuó a los guerrilleros republicanos que lucharon contra el franquismo en la posguerra y que fueron perseguidos y exterminados por el viejo régimen. Tal interpretación supone, a estas alturas, según manifestó el historiador José Luis Ledesma a este periódico, un paso atrás en la historiografía, pues la resistencia que se dio en nuestro país fue la misma que hubo en Francia contra la invasión nazi, en opinión de Fernando Hernández, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, y a nadie se le ocurre allí emplear contra esos luchadores ese tipo de calificativos.
En el cementerio de Carabanchel de Madrid hay un columbario que lleva el nombre de Cristino García Granda, cuyas cenizas reposan junto a las de otros dos compañeros de lucha. Los tres, guerrilleros antifranquistas, fueron fusilados por la dictadura en 1946. Unos meses más tarde, por orden del general Olleris, jefe de la IX región militar de Francia, el citado fue distinguido a título póstumo con la Cruz de Guerra con estrella de plata. El texto que ilustra los méritos del homenajeado es así de elocuente: “Cristino García, teniente coronel, resistente de los primeros, dotado de un alto espíritu de organización y combate. Ha tenido bajo su mando las brigadas españolas de los departamentos de Lozère, Ardêche y Gard. Organizador del asalto a la prisión de Nimes, liberó a los detenidos políticos. Bajo sus órdenes se libró el combate al enemigo en La Madeleine y El Escrimet, haciendo en estas operaciones –dirigidas por un jefe excepcional y pese a la desproporción de fuerzas y material– 1.300 prisioneros alemanes, con un total de 600 bajas entre muertos y heridos”.
Presidida por dos ministros, la entrega de la Cruz de Guerra a los compañeros de García Granda se celebró el 25 de marzo de 1947 en el velódromo de invierno de París con la asistencia de 25.000 personas. En esa ciudad y en varios municipios más de Francia, calles, plazas y hasta algún liceo llevan el nombre del combatiente. La enciclopedia ilustrada que se estudia en los colegios y donde figuran todas las glorias militares de Francia, desde Vercigetorix al general Leclerc, pasando por Napoleón y los mariscales
Foch o Joseph Joffre, dedica un libro biográfico a Cristino García Granda. Canciones y poemas de autores franceses recuerdan al luchador, a quien también dedicaron versos Rafael Alberti y Jorge Semprún.
El guerrillero fue detenido en la Plaza Mayor de Madrid el 18 de octubre de 1945, unos meses después de haber cruzado la frontera con 11 compañeros y tras realizar en la capital de España varios atracos. En el consejo de guerra celebrado el 22 de enero de 1946 se definió como patriota antifranquista: “Sé bien lo que me espera
–dijo– pero declaro con orgullo que cien vidas que tuviera las pondría al servicio de la causa de mi pueblo y de mi patria”. También fue muy explícito ante los calificativos que entonces le dirigió el fiscal y ahora repite la Real Academia de la Historia: “El fiscal nos llama bandoleros. No lo somos. Los bandoleros son quienes nos acusan, quienes martirizan y matan de hambre al pueblo. Nosotros somos la vanguardia de la lucha del pueblo por la libertad. Este juicio es una farsa en la que se nos acusa de delitos que no hemos cometido. Pero tenéis prisa por
deshaceros de nosotros. No queréis que el mundo vea nuestros cuerpos martirizados. Queréis ensuciar con este juicio el glorioso movimiento guerrillero”.
La ejecución de García Granda el 21 de febrero de 1946, junto a nueve de sus camaradas de lucha, fue condenada en Francia con ostensibles manifestaciones de indignación y protesta. La más llamativa fue la declaración suscrita por unanimidad por la Asamblea Nacional Constituyente, donde se afirma que los guerrilleros fueron fusilados por el odio a la libertad que habían defendido en Francia, y se invita al Gobierno a romper con el régimen de Franco: “La Asamblea traduce la protesta de la conciencia francesa ante esta nueva aplicación de métodos de represión condenados por el mundo civilizado”.
Cristino García Granda nació en el concejo asturiano de Gozón en 1913. Tanto para él como para José Antonio Alonso Alcalde (el comandante Robert), otro destacado guerrillero antifranquista, viene reclamando la Federación Asturiana Memoria y República la concesión del título de Hijo Adoptivo de Asturias y la Medalla de Oro de la región, según solicitudes cursadas ante la Junta General del Principado y el Gobierno de Asturias. El único homenaje rendido por el Gobierno socialista español a quien es considerado héroe nacional en Francia por su lucha contra el nazi-fascismo, fue la inauguración por el ministro Jesús Caldera, en 2005, de un centro social para emigrantes en la localidad Saint Denis.
Se podría pensar, por la composición del más que probable gobierno regional entrante en Asturias con Álvarez Cascos a la cabeza, que esa demanda va a tener ahora menos posibilidades de éxito que las que tuvo con el Ejecutivo anterior de Álvarez Areces. Lo que parece claro es que tal indiferencia o desconsideración hacia la memoria democrática contrastan con el interés que campea entre quienes, pagados por el Estado, se empecinan en revivir la memoria franquista con calificativos denostadores contra quienes lucharon por la libertad. Honneur à Cristino García, chef de maquis".
Félix Población es periodista y escritor
http://blogs.publico.es/dominiopublico/3579/honor-a-un-jefe-de-maquis/

viernes, 17 de junio de 2011

Ya está abierto el museo del Maquis.


Aunque todavía no he podido verlo, creo su visita puede ser interesante. Aquí os dejo la información que he podido obtener.
El proyecto expositivo “Maquis, realidad y leyenda” pretende ser un centro temático sobre la posguerra española mediante la recuperación del legado directo de sus protagonistas. El movimiento maquis tuvo especial relevancia en Asturias y Cantabria y este espacio expositivo se muestra como una idea pionera para la recuperación de la figura y la memoria de estos guerrilleros, en especial de Francisco Bedoya, natural de la localidad de Serdio (Val de San Vicente, Cantabria)
La exposición de encuentra en el marco incomparable de la Torre medieval de Estrada. La Torre de Estrada y su exposición permanente sobre los Maquis, permanecerá abierta al público de forma gratuita, a partir del 15 de junio hasta el 30 de septiembre de 2011.
Abrirá todos los días, de martes a domingo*, con el siguiente horario:
Mañanas de 10.00 a 14.00 horas
Tardes de 18.00 a 20.00 horas
(*) los domingos por la tarde, la Torre de Estrada permanecerá cerrada
Por si tenéis un tiempo para dar un paseo por la zona os adjunto el enlace de la Ruta del maquis, que recorre los alrededores del museo

lunes, 6 de junio de 2011

Una familia repartida en cuatro fosas

el país

La exhumación en Ciudad Real de los Méndez Jaramago rescata la historia de cinco campesinos convertidos en maquis por el acoso de la Guardia Civil

Natalia Junquera Madrid 29 MAY 2011 - 22:18 CET


Vicente Carsí, con gafas, observa el trabajo de exhumación de la fosa donde busca a su abuelo. / ÓSCAR RODRÍGUEZ
Asunción Méndez tenía 20 años y estaba embarazada de siete meses el día que vio cómo su padre, de 66, caía abatido a tiros por la Guardia Civil mientras preparaba una caldereta para los dos. Era julio de 1941 y llevaban casi un año escondidos en el monte. Ella logró agazaparse entre las piedras y huir a Valencia, donde dos meses después nació su hijo. Ni a él, ni a los tres que vinieron después, les habló nunca de lo ocurrido. Uno de ellos, Vicente Carsí, de 64 años, pisó ayer, muy emocionado, la fosa de Puebla de Don Rodrigo (Ciudad Real) donde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica busca a su abuelo y a otros cinco maquis que corrieron la misma suerte.
“Mi madre murió hace tres años y fue entonces cuando empezamos a conocer la historia de esta familia”, cuenta Vicente. “Asunción no habló nunca del asunto, pero al final de su vida, cuando ya no reconocía a nadie, gritaba insistentemente el nombre de sus tres hermanos, abatidos también a tiros por la Guardia Civil”, relata Juan Pedro Esteban Palmero, que lleva siete años investigando la trágica historia de esta familia.

Solo Asunción, embarazada, se salvó. El resto murió a tiros en el monte

“Solo uno de los hermanos, José, había participado en la Guerra Civil, donde perdió una mano. Mi familia no era una familia de maquis, pero se hicieron guerrilleros por el acoso al que les sometía la Guardia Civil. Por aquella época vivían en tiendas de campaña porque estaban trabajando en la construcción de la carretera entre Agudo y La Puebla de Don Rodrigo y la Guardia Civil, que pensaba que ayudaban a los maquis, iba todos los días a interrogar y pegarle a mi abuelo unas palizas que lo dejaban medio muerto”, relata Vicente. “Los hermanos mayores se cansaron de aquella presión y todos decidieron huir. La Guardia Civil mató al pequeño, Antonio, de 17 años, para obligar a los otros a volver, y volvieron, claro, pero con las escopetas”. Todos, salvo Asunción, murieron. “Vivió aterrorizada toda su vida y creo que hasta le daba un poco de vergüenza que sus hermanos hubiesen terminado como guerrilleros”, cuenta Vicente.
Uno de ellos, José, se convirtió en uno de los maquis más célebres de la zona. Bajo el mote de El Manco de Agudo vivió durante años en la sierra hasta que fue abatido a tiros en 1949, con 31 años. Su hermano Manuel había muerto un año antes, con 34, en las mismas circunstancias.
Los restos de El Manco de Agudo fueron exhumados en marzo del año pasado en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real). “Manuel”, prosigue su sobrino, “está en Aliseda (Cáceres) pero donde le enterraron construyeron encima una residencia. Antonio está en una fosa común muy grande en el cementerio de Agudo, pero hay nichos de tres pisos encima y también es imposible recuperarlo”. Vicente está decidido a rescatar los restos de su abuelo en esta fosa de Ciudad Real donde también yacen cinco maquis. “Yo no conocí a mi abuelo, ni a mis tíos. Pero son mi abuelo y mis tíos y quiero que, en la medida que sea posible, sean enterrados de forma digna y pueda ir a visitarlos cuando quiera. No me interesa nada más. Me dijeron el nombre del que mató a mi tío y no quise ni anotarlo”, aclara Vicente.
A pie de fosa está también un hombre de 87 años llamado Juan Arias, que cada poco rompe a llorar. Él ha llevado a los arqueólogos hasta la fosa porque a él le obligaron siendo un chaval a subir a su mula los cuerpos de los cinco guerrilleros y llevarlos al cementerio. “Se siente muy culpable, aunque hemos tratado de explicarle entre todos que él no podía hacer otra cosa”, cuenta Marco Antonio González, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. “Los cinco están en la parte del cementerio donde se enterraba a niños sin bautizar, mendigos, las personas que se suicidaban...”.
El arqueólogo René Pacheco encontró ayer el cráneo de uno de ellos, agujereado por una bala. De momento no han aparecido familiares de estos cinco maquis. “Dos antropólogos de Chicago y Gante, que están estudiando la represión en España, buscan más información sobre ellos en archivos militares porque a los guardias civiles que mataban a guerrilleros les recompensaban con dinero o ascensos y todo eso solía quedar registrado”, añade González. Esta fosa es una de las ocho que tienen previsto abrir con una subvención del Gobierno de 57.900 euros.