viernes, 28 de noviembre de 2008

Recuperando la memoria: Honorato Gómez Iglesias

Honorato Gómez Iglesias nació el 3 de agosto de 1912, en Pesués. En 1930, cuando tenía 18 años ingresó voluntario en el ejército, fue destinado en el regimiento de Infantería Valencia de Santander. Con la llegada de la República se incorporó a las Juventudes Comunistas y tras la fusión de estas con las Juventudes Socialistas, pasó a militar en las Juventudes Socialistas Unificadas. Ante el cariz que tomaban los acontecimientos políticos organizó con otros compañeros un comité antifas­cista dentro del cuartel.

Desde el primer momento de la sublevación estuvo colaborando con el Frente Popular, informando de los movimientos sediciosos que se produjeron en el Regimiento Valencia. Participó en la organización y adiestramiento de las milicias, y formó parte de la primera columna que partió al frente. Fue ascendido a teniente, y como tal pasó a formar parte del Batallón 121 y luego del 112. Al caer Santander, estuvo preso en la Prisión Provincial, en el convento de las Salesas y finalmente en el Penal del Dueso. Salió en libertad en 1941

A la salida de cárcel tomó contacto con el PCE y participó en la UNIÓN NACIONAL. En 1944 se incorporó a la Agrupación Guerrillera de Santander, que en ese momento dirigía Rafael Crespo. Se hizo viajante de especies para poder justificar su movilidad y enlazar la Brigada Machado con la Agrupación. Fue el responsable de la multicopista en la que se imprimía la propaganda y el periódico de la Agrupación Guerrillera. Se vio arrastrado por la caída del 15 de julio de 1945, en la que quedaron desarticulados el Comité Provincial del PCE en Cantabria y los responsables de la Agrupación Guerrillera de Santander. Mientras estuvo en prisión fue un miembro activo del PCE. Después de salir de la cárcel, en el año 1953, fue desterrado a Santurce; y a partir de la segunda mitad de los años cincuenta empezó a participar en la lucha sindical.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Las escalas de Levante

Esta historia no me pertenece, narra la vida de otra persona. Con sus propias palabras, que sólo he corregido cuando me parecía que les faltaba claridad o coherencia. Con sus propias verdades, que valen lo que todas las verdades. (Amín Maalouf)

jueves, 20 de noviembre de 2008

SEMBLANZA DE UN GUERRILLERO: Enrique González Zurita “El Brujo”

Este escrito atropellado está basado en la entrevista que mantuve con Enrique González Zurita el 25 de mayo de1995, en su casa de Torrelavega. Surgió con urgencia, ante la petición que me hizo Enrique de que le escribiera en cuatro líneas un resumen de su vida, para poder compartirla con sus compañeros de sindicato. Ante la premura del tiempo nació este texto, que es un extracto de la entrevista. Tal como él lo recibió entonces, así lo podéis leer ahora.


* LOS INICIOS DE LA ORGANIZACIÓN ANTIFRANQUISTA EN LA POSTGUERRA.

Enrique nació en 1916 en Reocín. Se define como comunista. Antes de la Guerra ya era de tendencias comunistas. Marchó voluntario al frente.

Cayó preso y a la salida de prisión, entre los años 1944-1946, con un par de amigos militantes socialistas, organizó las JSU en Torrelavega (Eugenio Álvaro y Saturnino Fernández). Al final se retiraron por miedo a caer en una redada. Solían recaudar dinero en las juventudes. Tenía de cuota 5 pesetas al mes, mientras el ganaba 8,90 al día. El dinero recaudado era para la gente más perseguida y más necesitada. A partir de ese grupo montó un grupo del PCE, en el que las acciones eran voluntarias, ya que la organización no tenía ni para pagarles el tren.


* DEL ASALTO DE LA MINA DE REOCÍN A ENLACE DE JUANIN.

Andrés "el Estornejo", que era responsable del partido, le dijo 15 días antes lo que iba a pasar. Este paisano le había dicho cuando la guerrilla iba a hacer un asalto a la mina de Reocín. Él no intervino en nada, estaba a la expectativa. Parece que temían ser cercados en la carretera de San Cipriano, ante lo cual la guerrilla había puesto vigías. Efectivamente, los vigías tuvieron que avisar dando unos tiros al aire, porque la Guardia Civil al ser avisado intentó cercarles. En Torrelavega estaban el “Piojo Verde”, gente que iba a ingresar en la academia de la Guardia Civil, y que también participaron en el cerco. Al final esta gente pasó.

A través de su trabajo en la organización, llegó a ser enlace de las Guerrillas. Le citaron a una reunión con el jefe supremo de las guerrillas, que era Antonio González Bedia. En esa reunión le nombraron enlace de las Guerrillas.

Pasó dos redadas muy fuertes. Desde la cárcel a su dos amigos socialistas les avisaron, de la primera de ellas. Uno de ellos, le propuso desertar e ir a casa de una hermana suya a Guadalajara. Sin embargo prefirió esperar a que se fueran desarrollando los hechos. Pasaron desapercibidos, esto era en 1945. Detuvieron a la dirección de las JSU y del PCE. No sabía los nombres, ya que entonces los guardaban en secreto. Desde 1944 hasta 1946 estuvo de enlace de Juanín. No se acuerda quien se le presentó. Cuando iba al encuentro de Juanín nunca iba por el mismo sitio. Se solía encontrar con él en Sierra de Ibio. En esa casa solía estar Juanín y Popeye (Cosío que pertenecía al PSOE, y también había estado trabajando en la Mina, que para que no le cogieran desertó y marchó al monte).

El grupo de Juanín estaba distribuido por las casas, aunque actuaban juntos. Este otro era de Cobicillos, cerca de Sierra. Sacó de la mina de Reocín hasta munición. Un hermano del Guerrillero Calderón, le dijo que tenía que contactar con la guerrilla, que estaba por San Cipriano. Ese día llovía, pero ese no era motivo suficiente para que él no cumpliera con su cometido.

Debido a ser el enlace entre Juanín y la Agrupación Guerrillera, preparó una entrevista entre el Gitano, Jefe militar de esta y Juanín hacia 1946. Bajaba de su pueblo y a mitad de camino se encontró a Antonio Velarde y le dice la misión que tiene que hacer. Contactó con Juanín en la casa de Sierra Ibio que estaba a las afueras del pueblo. Estaban Juanín y Cosío, también estaba uno de Mercadal, "El Cajigo". Se realiza el encuentro en la escuela de Mercadal.

LA SEGUNDA REDADA, SE VE OBLIGADO A CONVERTIRSE EN GUERRILLERO.

En 1946 hubo otra redada fuerte, en esta ocasión estaba más intranquilo al ser para estas fechas más conocido en la organización. El andaba por esos días esperando la redada. Fue al encuentro de Andrés "el Estornejo", y vio como se lo llevaba una pareja de paisano. En ese momento decidió marchar de casa, porque sabía que vendrían a por él. En Navidad de 1946 había estado con Juanín en Sierra de Ibio, y el 16 de enero de 1947 tuvo que desertar, podía haberse juntado con Juanín. Sin embargo, José Mª Cruz se enteró de que la policía había ido a por él y le ofreció su casa para esconderse hasta que enlazaran con la Agrupación Guerrillera. Segundo Mantecón, fue el que asumió el puesto que el tenía en el partido cuando el tuvo que desertar. Cuando años más tarde caería Segundo él ya estaba preso.

Se incorporó a la guerrilla en Viérnoles, en casa de un hermano de Velarde. En esa casa estuvo unos días hasta que le indicaron a que grupo se incorporaba. Se incorporó al grupo de Torrelavega. Su grupo lo componían Aja (que cuando cayó Bedia, bajó a hacerse cargo de las guerrillas.), Ciuco, Rubén, Colsa y él. No tenían campamento, tenían varios puntos de apoyo, casas en las que se refugiaban y abastecían. Llegaron a tener una amplia red de puntos de apoyo, en Viérnoles, en la Penilla Celestino Cotera Lavín, en Renedo David Lanza Oruña, en Argomilla Modesto Fernández Mora del Partido Socialista... Su grupo estaba para contactar con todas las partidas. Tenían dos días a la semana señalados para encontrarse con Bedia por si tenían algo que comunicarse. Solían quedar en los puntos de apoyo.

Comenta una vez que los reunieron con el grupo de Riaño. Estuvieron haciendo unas requisas. De vuelta, los desplazamientos se hacían de noche para no ser localizados, les cogió la nieve y se tuvieron que refugiar en una cabaña. Continuaron andando de día, ya que no esperaban encontrarse a nadie, por lo malo que hacía.


*ENCUENTROS CON LA GUARDIA CIVIL.
El cuerpo encargado de intentar neutralizar a las guerrillas fue, fundamentalmente la Guardia Civil. Así todo, los guardias en la medida en que podían evitaban los enfrentamientos. Comenta una ocasión en que ellos se tropezaron con la Guardia Civil por las vías cerca de Viérnoles y pasaron cerca de ellos e hicieron como si no los vieran.

Por San José iban a hacer una operación en Renedo de Piélagos, en ella participarían Rubén, Beliqui, Beliqui solía estar en el campamento de Riaño, y él. Los otros se quedaron en el punto de apoyo. Ese día morrinaba por lo que Rubén les mando de regreso al punto de apoyo, y él se marchó a la Penilla. Al llegar a la altura de una cabaña le dijo a Beliqui que iba a hacer una pequeña descubierta. Se tropezó con la Guardia Civil, les tiraron varias bombas y ráfagas de metralleta. En el encuentro murió Beliqui. Decidió ir a buscar a Rubén a su casa, en la Penilla. Hizo el canto del Cárabo, y cuando consiguió enlazar con él, le dio novedades y se retiraron hasta el punto de apoyo para avisar al resto de los compañeros.

Para llamar la atención del resto de ciudadanos, para que supieran que había gente que osaba enfrentarse a Franco, hicieron varias voladuras de las líneas de alta tensión. Solían volarlas en días señalados como en 14 de abril o el 1º de mayo. Él era el responsable de las voladuras. Cuenta como sacaba la dinamita de la mina. Describe como preparaban las voladuras. Hicieron unas 6 ó 7 voladuras, por Santander, por la Penilla, por...


* LA MUERTE DE AJA.
Aja bajó a ocupar el puesto de Bedia. No tenía una gran oratoria, pero era muy prudente. En este momento Rubén fue nombrado jefe de Grupo. El punto de apoyo donde cogieron a Aja fue denunciado por El Pollo que se dedicaba al estraperlo; por ello entraron en contacto con él, para que les abasteciera de comida. Al ser detenido se descubrió todo el pastel. El día que la Guardia Civil registró la casa de los Tiros en Torres, dentro se encontraban Aja y Pancho. Pancho fue muerto por los tiros de la Guardia, y Aja se ahogó al intentar cruzar el canal de agua que baja de la mina, que estaba muy crecido. Leyendo el periódico Enrique descubrió la muerte de Aja, al describir a un hombre que se había ahogado.


* LA GUARDIA CIVIL LES PERSIGUE.

Tras la caída de Bedia crece la persecución de la Guerrilla. Estaban tan perseguidos ellos, que no podían ni dormir. En esa situación propuso a Rubén cambiar de zona y bajar a Torrelavega, que lo conocía muy bien, pero no aceptó. Tenían mucha falta de armamento, el tuvo una escopeta de cañones recortados con 5 balas. La vigilancia que se hacía sobre las vías de comunicación les obligaba a tomar precauciones. No podían pasar por los puentes que estaban todos vigilados.

* LA CAÍDA.
El cerco fue tan fuerte que no podían acercarse a los puntos de apoyo, por lo que tuvieron que abastecerse directamente. Cuando fueron a asaltar la tienda de Vega estaba cerrada, por lo que se escondieron en unos panojales hasta el día siguiente, al atardecer. Iban sin enlaces a la deriva. La operación la iban a hacer el jefe de guerrilla (Rubén) y él, los otros quedaron atrás para protegerles. Entraron en el bar, Rubén iba delante, oyó tiros que provenían de una puerta que estaba a la izquierda. A partir de ese instante perdió el conocimiento, le dieron tres tiros. Cuando cayó, con él cayó Rubén, pero se enteró de ello después de estar detenido.


*DETENIDO Y TORTURADO.

Cuando les detuvieron a él y a Rubén, le pidieron que declarara porqué el otro ya lo había hecho. A los dos o tres días les pasó a reconocer un médico. A Rubén le habían pasado el pecho con una bala, ante la gravedad de la herida decidieron trasladarlos a Santander, al Hospital Marqués de Valdecilla. Le subieron a un Land Rover, allí se encontró con Rubén, que le preguntó que si había declarado y le dijo que no; Rubén dijo que él tampoco. Les llevaron a Valdecilla.

En el hospital fue terrible porque le golpeaba la Guardia Civil con el fusil a ver si declaraba. Rubén se murió. Cuando le trasladaron de Valdecilla a la cárcel no podía moverse. La misma policía tuvo que llevarle hasta la enfermería.

Los que quedaron del grupo tras la caída, llegaron hasta Reocín pero luego se entregaron.


EN LA CÁRCEL. EL FIN DE LA GUERRILLA.
La caída en manos de la Guardia Civil supone siempre palizas y amenazas. Nos todos tuvieron la misma entereza de enfrentarse a ese suplicio. Su aguante le costó 5 años en la cárcel de Santander por no declarar a nadie. La pena fue impuesta por un Tribunal que «resolvió» en una mañana la suerte de cincuenta personas. Esta velocidad del aparato judicial deja patente las garantías que daba a los enjuiciados.

martes, 18 de noviembre de 2008

Habíamos ganado la guerra.

"Habíamos ganado la guerra. Hace unos días oí comentar que la guerra civil española la habíamos perdido todos. No es verdad. Cierto que, tras una contienda que dejaba al país en ruinas y había ocasionado un millón de muertos, tenían que hacer forzosamente motivos de duelo en ambos bandos. Pero unos la habían perdido y otros la habían ganado. Los que la ganaron lo sabían bien, y los que la perdieron debían de empezar a calibrar, supongo, la magnitud de la catástrofe. Y yo, con mis tres añitos, pertenecía al bando de los vencedores". (Esther Tusquets)

domingo, 16 de noviembre de 2008

Recuperando la memoria: Rosario Ruiz y sus hermanos


Rosario Ruiz Iturbe nació en 1922 en Campuzano (Torrelavega). Tenía 13 años cuando estalló la Guerra Civil. Sus hermanos participaron en la defensa de la República; dos de ellos en el Batallón Lenin; y Manuel Ruiz Iturbe, “Manolo el manco de Campuzano”, que había perdido un brazo en la guerra de África, estuvo en la retaguardia.

Manolo, que había sido unos de los fundadores del PCE en la comarca , fue de los últimos de salirde Torrelavega en agosto de 1937, cuando ya estaba cercada por las tropas franquistas. Había estado destruyendo los archivos, del PCE y de la UGT para que no cayeran en manos enemigas. Marchó en un barco pesquero a Asturias y después a Burdeos. A finales de 1937 volvió a España en avión. Su destino fue Madrid. Tras el golpe de Casado, como protesta se encerró junto con otros militantes del PCE, en la sede de la Liga de mutilados, donde fueron detenidos. Al entrar los “Nacionales” allí lo encontraron encarcelado. En 1941 fue trasladado a la Prisión Provincial de Santander donde mantuvo contacto con la organización clandestina del PCE. Al año siguiente cuando se creó el campo de trabajo de SNIACE en Torrelavega, con presos de la Tabacalera y de la Prisión Provincial de Santander, recomendó a su hermana Rosario que entrara en contacto con Edmundo Peña para organizar el Socorro Rojo en la comarca del Besaya.

Entre 1942 y 1945 que fue detenida, Rosario recaudó dinero para el Socorro Rojo Internacional; por lo que estuvo nueve meses detenida junto con sus dos compañeras de célula, aunque al final no las procesaron. Cuando salió de la cárcel, dejó el Socorro Rojo y pasó a ser enlace de la Guerrilla. En concreto colaboraba en el grupo de Torrelavega que enlazaba a Antonio González Bedia, miembro de la Agrupación Guerrillera de Santander, con la Brigada Cristino. Cayó detenida cuando se desmoronó la Agrupación Guerrillera. Ingresó en la Prisión Provincial el 25 de junio de 1947 y salió en libertad el 10 de junio de 1952.

Arsenio, tras la caída del Frente Norte pasó a Francia, donde participó en su liberación. Estabilizado el sur de Francia, se enroló en la Agrupación de Guerrilleros Españoles para participar en la invasión del Valle de Arán. Fue detenido y condenado a treinta años de prisión. Salió en libertada en 1960.

martes, 11 de noviembre de 2008

Recuperando la memoria: Rafael Crespo Aguado


Conocí a Rafael Crespo en su casa de Madrid el 11 de enero de 1996. El objetivo de aquella visita era la de entrevistar a una de las personas que más trascendencia habían tenido en el desarrollo de la Agrupación Guerrillera de Santander. Me encontré con una pareja muy acogedora, pero la entrevista no se pudo realizar; Rafael había sufrido hacía ocho años una trombosis que le impedía expresarse. Gracias a la presencia de su mujer pudimos compartir dos horas, en las que hablamos de aquellos años en que creían que todo podía cambiar con su lucha. Cómo forma de reconocimiento a su persona, y a otras miles que no debería dejar que formasen parte del olvido, quiero compartir con vosotros esta pequeña reseña biográfica:
Rafael Crespo Aguado nació en León el 24 de octubre de 1910. Cuando tenía ocho años, su familia emigró a Francia por motivos económicos. Militó en, el Partido Comunista Francés. Al estallar la Guerra Civil vino a luchar a España con las Brigadas Internacionales. Al retirarse estas, permaneció en España, llegando a ejercer el cargo de comisario político en el Cuerpo de Artillería del Ejército Republicano. Fue apresado en el puerto de Alicante e internado en el campo de concentración de Albatera. Aquí comenzó un largo periplo por las cárceles franquistas, hasta que el 11 de septiembre de 1944 se evadió con otros compañeros del Campo de Trabajo de Cuelgamuros. Entró en contacto con Agustín Zoroa “Darío”, con quien estuvo discutiendo la línea del Partido que «conoce y comprende» y quien le envió para hacerse cargo de la Agrupación Guerrillera de Santander. Desde el Comité Provincial del PCE en Santander acometió la tarea de organizar comités de Unión Nacional Española y del Partido por toda la región. Asumió la doble responsabilidad de dirigir la Agrupación Guerrillera y el Comité Provincial hasta que fue detenido el 15 de julio de 1945. Rafael Crespo no saldría de prisión hasta el 16 de julio de 1960, después de haber pasado quince años preso, sin contar los cinco que estuvo primero, antes de fugarse del campo de trabajo para dirigir la Agrupación Guerrillera de Santander.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Guerrilleros, Maquis y huidos: El mito emboscado

MARIANO CALVO HAYA
El Diario Montañés 08.11.08 - TRIBUNA LIBRE

De la época en que se desarrolló mi infancia me vienen a la memoria ciertos programas que se radiaban desde algunas emisoras, en los cuales se mandaba toda suerte de felicitaciones a los oyentes, acompañadas generalmente de las canciones de moda en la España de aquellos años. No sé si el Corrido de Juan Bedoya lo era, incluso apenas si recuerdo otra cosa que su título pero, desde luego, en la radio santanderina se escuchaba entonces bastante a menudo. Ninguna otra cosa salvo la casualidad unía a la mencionada canción con los hechos y las personas a las que parecía recordar en la provincia de Santander en aquella década de los 60. Ahora, transcurrido mucho tiempo desde entonces, me gusta creer que esa canción mexicana servía de rondón para mantener viva una llama, una rebeldía, cabizbaja pero no sometida, que apenas traspasaba el ámbito del murmullo en las viejas cocinas de una región que llevaba para entonces mucho sufrimiento y mucho silencio a cuestas.
Tanto Juan Fernández Ayala como Francisco Bedoya son, para el imaginario popular de Cantabria, los dos iconos más fidedignos de lo que representa el guerrillero opositor a la dictadura de Franco hasta las últimas consecuencias. Y no hay duda, para el que esto escribe, de que el mito tras la muerte violenta de ambos contribuyó a que permaneciera latente la esperanza de acabar como fuera con la ignominia. Así ocurrió antes y también después. Ejemplos suficientes hay en este país y en el mundo. Sin embargo, detrás de todos los mitos y detrás de todos los héroes, oculto por su estatura de gigante, siempre se encuentra el ser humano dolorido. O más bien, los hombres y mujeres que también lucharon, sufrieron y perdieron, y que a la sombra de ambas figuras preeminentes corren el riesgo cierto de ser olvidados en esta historia tan cercana, pero al tiempo tan desconocida.
El libro que Valentín Andrés Gómez ha presentado recientemente, "Del Mito a la Historia. Guerrilleros, maquis y huidos en los montes de Cantabria", tras varios años de trabajo serio, respetuoso y silencioso, trata precisamente de sacar a la luz a esas mujeres y a esos hombres que padecieron hasta extremos a los que hoy en día, en nuestro acomodo, no estamos acostumbrados, y que sin exagerar calificaríamos de sobrehumanos. En ningún momento el autor pierde de vista esta intención. Basándose en los propios testimonios de sus protagonistas, se propone desbrozar lo enmarañado del bosque mitológico en el que habitan los héroes para localizar lo que de humano y terrenal hay en ellos, que a la postre, tras tanta adversidad, es lo que les distingue y hace únicos.
En ese empeño se desgrana en este libro todo un reguero de vidas maltratadas y de aspiraciones frustradas por un Régimen que se creyó en posesión de toda verdad, es decir, de la verdad absoluta, lo cual no deja de ser pura entelequia. El lector, a poco que se apasione y se adentre por las revueltas de los senderos del libro, podrá escuchar las voces de los testigos y ser espectador a su vez de unas páginas de nuestra historia tan emotivas como amargas y tan cercanas como ignoradas.
Es justo señalar también, antes de finalizar, la dificultad que entraña, y que a mi juicio se resuelve con rigor no exento de amenidad -lo que no es poco-, tratar la Historia a través de sus fuentes orales, testimonios muchas veces sacudidos por el dolor o el miedo, o filtrados por el tiempo y el olvido, lo cual hace aún más meritoria la labor del autor en aras del conocimiento.
Y, por último, dado que conozco a Valentín Andrés desde hace muchos años y hemos compartido algunos sueños, algunos sinsabores y no pocos ideales, creo poder afirmar sin temor a equivocarme que este libro, además, viene a ser un espléndido homenaje a la memoria y a la justicia, no sólo para los que murieron y para los supervivientes, para los exiliados de fuera y para los del interior, para los humillados y los ofendidos o para aquellos que enmudecieron y no pudieron llegar a ser lo que deseaban ser, sino también para los que vinieron después, con la misma determinación en los ojos. De los que tanto aprendimos y a los que tanto echamos de menos.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Sobre la necesidad de la memoria.

"Heródoto confiesa su obsesión por el tema de la memoria: es consciente de que la memoria es defectuosa, frágil, efímera e, incluso, ilusoria. De que todo lo que guarda en su interior puede esfumarse, desaparecer sin dejar rastro. Toda su generación, todas las personas que habitan el mundo de entonces viven embargadas por el mismo temor. Sin la memoria no se puede vivir, ella eleva al hombre por encima del mundo animal, constituye la forma de su alma y, al mismo tiempo es tan engañosa, tan inasible, tan traicionera. Ésta es la causa de que el hombre se muestre tan inseguro de sí mismo. Un momento, aquello sucedió... Venga, haz memoria ¿cuándo sucedió? Fue aquel... Venga, haz memoria, ¿quién fue? No sabemos, y detrás de ese «no sabemos» se extiende el territorio del desconocimiento; es decir, el de la no existencia" (Ryszar Kapuscnsky: Viajes con Heródoto)

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Presentación del libro en la Universidad de Cantabria













El día 17 de octubre se celebró la presentación del libro en la facultada de Ciencias económicas y empresariales de la Universidad de Cantabria. Quisiera aprovechar la ocasión para agradecer al centenar de amigos que me acompañaron en el acto. Fue especialmente emotivo contar con personas que me brindaron su testimonio y sus familias.