viernes, 16 de julio de 2010

”Verdades Escondidas”


La Asociación Por la Recuperación de la Memoria Histórica "19 Mujeres de Guillena” y la Cooperativa De Autores Utopia Producciones tiene el placer de invitarle al estreno del proyecto colectivo ”Verdades Escondidas” que interpretara la canta-autora “Lucia Sócam” y donde han participado mas de 120 trabajos dedicado a la memoria histórica por amigos y amigas del movimiento memorialista(asociaciones, poetas, músicos, familiares de represaliados, historiadores, investigadores etc.);entre todos han hechoposible este proyecto que empezaron a darle cuerpo por el otoño del 2009 y que presentan:

EL JUEVES DIA 19 DE AGOSTO DEL 2010

A LAS 20.00 HORAS EN EL TEATRO CASA DE LA CULTURA DE GUILLENA (SEVILLA
)

Con el patrocinio de la consejeria de justicia de la junta de Andalucía ( Comisario de la Memoria) y el Excmo Ayuntamiento de Guillena

domingo, 13 de junio de 2010

¿Dónde está la diferencia entre guerrilleros y huidos? ¿Y eso de los Maquis?

Para Secundino Serrano la diferencia entre guerrilleros y huidos, radica en la diferente capacidad que tuvieron para organizarse políticamente. Por lo tanto, el el termino "huidos" se debe utilizar para designar a los grupos que no consiguieron organizarse política y militarmente. Mientras que los guerrilleros se encuadraron en organizaciones que tenían como fin derribar el franquismo mediante la lucha armada. Ahora bien, tenemos que tener en cuenta, que el origen de los grupos de guerrilleros que se organizan a mediados de los años cuarenta en el norte de España, hay que buscarlo en los grupos huidos que tras la caída del Frente Norte resistían a las fuerzas de poder y control franquista en la cornisa cantábrica. Estos grupos escaparon de las tropas “Nacionales” por miedo a la represión y permanecieron en el monte creyendo que la guerra aún no estaba perdida. Mayoritariamente provenían de zonas rurales; eran los “huidos”, los “emboscados”, “los del monte”... su objetivo era sobrevivir. Para ello contaban con el conocimiento de su entorno, una red de apoyos compuesta por familiares y amigos, y la conciencia de que no tenían otra salida. Posteriormente, el estallido de la Guerra Mundial les infundió nuevos ánimos, cuando parecía inevitable que los aliados intervinieran en España.

Con posterioridad a la invasión del Valle de Arán en 1944, y durante los años en que grupos de guerrilleros españoles exiliados en Francia cruzaban la frontera, se extendió el término “Maquis”, vocablo francés con el que se referían a los guerrilleros que lucharon en Francia contra los alemanes, que fue utilizado tanto por el régimen como por la oposición para definir a todo grupo de guerrilleros. Para el PCE esta generalización facilitaba que el movimiento de guerrillas en España se pudiera comparar con los movimientos que habían surgido en otros países para luchar contra el nazismo y el fascismo. Por otra parte, para los defensores del Régimen el término llevaba implícita la idea de ser un fenómeno importado del extranjero, algo no propio de la sociedad española, como exponía el fiscal que llevó la acusación contra los enlaces “del Cariñoso”: «...fueron fomentadas por los que se vendieron al extranjero, para que dentro de la nación se pudiera fomentar una revolución cuando la consideraran oportuno. Esta labor es la que realizaban elementos extranjeros y españoles que vendieron a nuestra patria al marxismo y al comunismo».

Cuando a fines de 1944 el PCE decidió apoyar decididamente al movimiento guerrillero en España, envió al interior pequeños grupos de “maquis” y de cuadros políticos, encargados de transformar a los huidos en grupos guerrilleros. En sentido estricto el término maquis, debe utilizarse para designar a aquellos españoles exiliados que cruzaron la frontera para venir a luchar a España como guerrilleros. Tuvieron un gran peso en zonas donde no existían antecedentes de resistencia armada, como en Levante, siendo la base de nuevas agrupaciones guerrilleras. En otras, como en Cantabria, su peso fue menor, al organizarse la guerrilla en torno a las partidas de huidos existentes. Los maquis que se incorporaron a la Agrupación Guerrillera de Santander (AGS) fueron los supervivientes de grupos que tenían por misión reforzar otras zonas y que fueron descubiertos antes de alcanzar su destino. Sin embargo, no se puede pensar en la organización de la guerrilla en Cantabria sin la presencia de cuadros políticos venidos de fuera de la Región.
(Esta entrada está basada en el apartado "La Guerra de las palabras" del libro:Del mito a la Historia. Guerrileros maquis y huidos en los montes de Cantabria")

viernes, 4 de junio de 2010

Daniel Cohn-Bendit: Una voz de mayo del 68, nos abre los ojos sobre la crisis Griega

Daniel Cohn-Bendit fue uno de los estudiantes de mayo frances, que alzó la voz por la defensa de una utopía que no fue. Este discurso, realizado en el parlamento europeo, tan claro como emotivo, evidencia la hipocresía que encierra del plan de ajuste Griego. Traigo esta voz a mi blog, porque como todo discurso que se aparta del camino marcado por los que gobiernan nuestras conciencias, ahora llamados mercado, están condenados al olvido, a que no se les dé la oportunidad de ser escuchados. En definitiva abrir cauces es el objetivo de esta herramienta.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Los Maquis de la discordia. I


“Los maquis de la Discordia” es un artículo del historiador Secundino Serrano, publicado el pasado mes de enero en la Revista Historia y Vida. En el relata la peripecia de Santiago Rey, José Marcos Campillo y del hermano de este último, Pedro Campillo al ser reclamada su extradición por la justicia franquista tras cruzar la frontera hacia el exilio. De forma exhaustiva describe la detención, el proceso judicial en Francia, el apoyo que recibieron del exilio, y el fracaso de las pretensiones franquistas. La información que maneja, complementa la investigación que realizamos en libro “Del Mito a la Historia. Guerrilleros Maquis y huidos”, basándonos principalmente en fuentes orales, y si nos referimos a este caso, en especial en el testimonio de José Marcos Campillo. (Consultar páginas 350 a 363).

Esta historia se desarrolla entre 1955, momento en que Campillo, Santiago y “El Chino” se plantean marchar al exilio, cuando ya no tenía ningún sentido seguir resistiendo frente a un Régimen sólidamente asentado; y 1956, cuando su presencia es detectada en Francia, por la policía española y se desarrollan “los pleitos” para su extradición.

Santiago Rey y José Marcos Campillo habían pertenecido a la Brigada Machado de la Agrupación Guerrillera de Santander. Santiago se echó al monte tras la caída de Asturias junto con Machado, Mauro Roiz, Ignacio Roiz, Segundo Bores, Alejandro Martínez, José Campo “Pepe”, Santiago Rey, Isidoro Cimavilla “Sidorín” y los hermanos Mateo y Rosendo Campo. Pudo entregarse en 1940 tras la mediación de su familia. Pero las fuertes palizas que recibió en prisión y el control a que le sometía la Guardia Civil en su pueblo de Bejes, le impulso a volver al monte. José Marcos Campillo, tras la caída de Santander se refugió en Tresviso junto con otros vecinos. Las autoridades locales del momento favorecieron que los vecinos del pueblo se entregaran. Sin embargo a principios de 1940, empezaron a llegar citaciones del juzgado de Santander. Él ya sabía, porque su hermano ya estaba preso, lo que eso significaba: tortura y cárcel; por lo que decidió junto con su primo Gildo unirse al grupo de Machado.

En esta historia faltaría un tercer personaje, Joaquín Sánchez. Conocido por el apodo de “El Andaluz” o “El Chino”; que se incorporo a la Brigada Machado en 1946, tras el fracaso de la expedición de la Brigada Pasionaria destinada desde Francia a reforzar la guerrilla en Asturias. En ella permaneció hasta que en 1955, unas semanas antes de que se produjera el secuestro de Valmaseda. Santiago y Campillo organizaron su paso a Francia ya que no tenía facultades para realizar la operación.

A pesar de las afirmaciones que recogió la prensa, provenientes de las autoridades españolas, los hermanos de José Marcos Campillo, Pedro y Avelino, no tuvieron una implicación directa en el secuestro de Valmaseda. Pero para poder repatriarlos, las autoridades necesitaban implicarlos en el secuestro. De hecho cuando esta posibilidad se diluyó concentraron la petición de extradición en José Marcos Campillo y Santiago Rey. El papel que despeñó Avelino desde Francia en esta aventura, se limitó a buscar el contacto con las personas que les podían cruzar la frontera. Y por lo que respecta a Pedro, Marcos afirmaba en su testimonio que recogimos en 1995, que incluso desconocía que estuviera trabajando en Vizcaya, y que Santiago le informó con posterioridad a la realización del secuestro de su presencia en Bilbao: «mi hermano Pedro se había ido de Barcelona, y como le daban leña se trasladó a Bilbao. Yo no sabía que estaba en Bilbao. Santiago lo sabía porque había varios de Bejes allí. A última hora me lo dijo y hablamos que se viniera con nosotros, porque si se levantaba redada, como pasó, que los descubrieron, a éste lo matan. Estaba en el bosque trabajando, pero con documentación falsa para que la Guardia Civil no le cogiera. No participó en el secuestro, nada. Yo no me enteré hasta última hora que me lo dijo Santiago, después de hacer el golpe».

Me gustaría hacer algunas precisiones sobre el tema que aborda este artículo, pero lo dejo para una segunda entrega. Quisiera dejar claro que lo considero valioso, así como las aportaciones realizadas por Secundino Serrano al estudio de la guerrilla en León. Trabajo pionero y del que me siento deudor.

martes, 11 de mayo de 2010

En la feria del libro de Santander


En la lucha por permanecer accesible al lector, buscar un hueco para que el mensaje pueda llegar, es una satisfacción saber que en los anaqueles de la Feria del libro de Santander aún se puede encontrar el libro. Que algunos libreros consideren que es merecedor ocupar un espacio, el espacio de la memoria.

lunes, 26 de abril de 2010

Joselón: El huido de Peña Cabarga


La revista Los Cántabros ha publicado en su número correspondiente al mes de enero-febrero un artículo que se centra en la figura de José López Ruiz, bajo el título de “La trepidante historia de Joselón. El maquis de Peña Cabarga”.

Es cierto que el caso de “Joselón” fue especial entre los huidos que se echaron al monte para huir de la represión franquista; ya que permaneció escondido en Peña Cabarga y los pueblos del contorno durante diez años. A finales de 1937, se fugó del camión que le trasladaba al campo de trabajo instalado en el aeródromo de Pontejos. Los primeros años compartió su suerte con los hermanos Anastasio y Dionisio Zubía, Manuel Coterillo, Victoriano Saiz, Felipe Marín y Bonifacio Quintanilla. El grupo se deshizo en 1940 tras varios encuentros con la Guardia Civil. Desde ese momento permaneció sólo, pasando grandes temporadas sin dar señales de su presencia. El 13 de agosto de 1947, fue descubierto en la casa de Arturo Quintana en El Condado (Pámanes); se produjo un fuerte tiroteo en el que murieron un hijo de Arturo, dos guardias civiles y fue herido el capitán que mandaba la patrulla. “Joselón” consiguió escapar del cerco, junto con otros dos hijos de Arturo: José Luis Quintana y su hermana Josefa. Sobrevivieron escondidos en el monte de Peña Cabarga hasta el 28 de octubre que fueron abatidos por la Guardia Civil.

Héctor Ruiz ha optado por el camino del relato pormenorizado de los hechos, sobre todo de aquellos en que lo épico tenía más peso. El mismo nos explica porque estas historias resultan tan atrayentes: “Funcionan también entre el público porque su estructura narrativa es sencilla y repetitiva: tratan sobre un hombre valiente que huye al monte para salvar su vida”. Se echa de menos en el texto una explicación del contexto histórico que nos facilitara entender el porqué de lo que está pasando. Sin este contexto, es difícil entender donde están las diferencias entre un topo, un huido y un guerrillero o Maquis. Pero esta cuestión la dejamos para otro momento, ya que ahora es el tiempo de recibir un esta nueva publicación.