El encuentro que disfutamos el jueves pasado, estuvo impregnado de esta forma de hacer. Desde la cercanía y el diálogo, conseguimos romper la frontera que separa al ponente del público. A veces ser pocos es mucho, porque permite que la comunicación sea más intensa y facilita cerrar el círculo; que no es más que devolver a los demás, lo que otros nos han aportado. En este caso la ilusión y el sacrifició de una generación que creyó que era necesario un mundo más justo.
domingo, 26 de abril de 2009
Presentación en San Román
El encuentro que disfutamos el jueves pasado, estuvo impregnado de esta forma de hacer. Desde la cercanía y el diálogo, conseguimos romper la frontera que separa al ponente del público. A veces ser pocos es mucho, porque permite que la comunicación sea más intensa y facilita cerrar el círculo; que no es más que devolver a los demás, lo que otros nos han aportado. En este caso la ilusión y el sacrifició de una generación que creyó que era necesario un mundo más justo.
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