miércoles, 26 de octubre de 2011

Homenaje al Cariñoso

La CONFEDERACIÓN NACIONAL DEL TRABAJO (CNT),  junto con ARCHIVO, GUERRA Y
EXILIO (AGE) celebrará -en el cementerio de Ciriego, de Santander- un
homenaje a JOSÉ LAVÍN COBO (PIN "EL CARIÑOSO"), cuando se cumplen 70 años
de su muerte a manos de la Guardia Civil.

El acto se celebrará a las 12 horas del sábado, 29 de octubre, y
consistirá en la colocación de flores ante el monumento dedicado a su
memoria y a la del resto de miembros de su grupo, y también tomarán la
palabra militantes de CNT y AGE, así como todos aquellos asistentes que lo
deseen.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Reportaje sobre el Libro de Gerardo Iglesias sobre la Guerrilla en Asturias

El País

REPORTAJE de NATALIA JUNQUERA - Madrid - 09/10/2011

"Los quemaron vivos, atados dentro de la cocina"

El ex secretario general del PCE Gerardo Iglesias recoge en un libro 22 historias de la represión en Asturias

En octubre de 1937, las tropas franquistas ocupan Asturias, pero los vencedores no se conforman con la victoria. Del horror y la crueldad que vino después -asesinatos, violaciones, torturas...- acaba de escribir el ex secretario general del PCE y fundador de CC OO e IU, Gerardo Iglesias (La Cerezal, Mieres, 1945), un libro estremecedor, Por qué estorba la memoria (Editorial Madera de Noruega), con 22 historias de guerrilleros antifranquistas asturianos y familias que se involucraron en la lucha contra Franco. Como la de Emilio Rubiera, quemado vivo junto a sus dos hijas en su propia casa por ayudar a los que se habían fugado al monte.
"Cuando quemaron la casa era de noche, no recuerdo la hora. Antes, cargaron camiones. Lo robaron todo", relata Guillermina Rubiera, nieta de Emilio y sobrina de Carmina y Asunción. "Los tres fueron quemados vivos, atados dentro de la cocina". Los vecinos les oyeron gritar. "No habían estado comprometidos políticamente", explica Iglesias. "Sencillamente, habían dado comida a los guerrilleros por generosidad".
Teresa Valles fue apresada en 1941 por un grupo de falangistas entre los que estaba su hermano Gorgorino. A las puertas de un colegio, en plena calle, delante de vecinos y colegiales, le pegaron una brutal paliza. "Yo no podía creer lo que estaba viendo", recuerda en el libro Urbano Álvarez, entonces uno de los niños que presenció la escena. "La pateaban y saltaban sobre ella, tendida en el suelo. Lo más increíble es que su hermano, en vez de ayudarla, le gritaba: ¡Dinos dónde están los guajes!". Se refería a sus tres sobrinos, escondidos en el monte. Teresa no habló. Fue trasladada al campo de concentración de Figueras. "Y allí murió, sola, vomitando sangre por la paliza pública que había recibido", relata Iglesias. Tenía 66 años. Su marido, Manuel Argüelles, recibió la noticia preso en la cárcel de Oviedo.
93 días después de la muerte de Teresa, su hijo Víctor, de 28 años, refugiado en el monte desde la caída de Asturias, moría a manos de un compañero, Manuel Fernándes Vigil, Lolo el gatu. Se conocían desde niños. Aquel día, en una de las casas que servía de apoyo a las guerrillas, Víctor charlaba con las hijas del dueño cuando Manuel le encañonó. A Víctor solo le dio tiempo a decir: "No me mates, compañero". Era el sexto miembro de la familia que perdían los Argüelles.
Son, confiesa el autor, algunas de las historias que más le han sobrecogido de todas las que ha escuchado en los dos años largos que lleva preparando este libro, repleto de escenas de barbarie, relatadas con estremecedores detalles por los familiares que sobrevivieron y los testigos, incapaces de olvidar. "Me planteé escribir 22 historias particulares, en lugar de una general sobre la represión, porque creo que a través de ellas la gente de la calle puede comprender mejor", explica.
Entre esas 22 historias está la de su propia familia. "Con cinco años, yo he visto cómo saltaban sobre el cuerpo de mi padre delante de su propia casa", relata Iglesias. Hubo periodos en los que todos los miembros de la familia estaban en un campo de concentración o en la cárcel. En la prisión de Mieres nació su hermana, Delfina. Agonizó durante días junto a su madre, Priscila, hasta que su tía se la llevó a casa y logró salvarla. Los dos tíos maternos de Iglesias, Eliseo y Gerardo, fueron asesinados. El cuerpo del segundo, acribillado a tiros por un grupo de falangistas en 1940, fue expuesto en la plaza del pueblo de Ciaño como trofeo. La familia no sabe en qué fosa o cuneta fueron enterrados.
De la represión franquista, asegura Iglesias, nació su vocación política. La dejó en 1988 para volver a la mina, en Asturias, por diferencias con IU. "Mis ideas siguen siendo las mismas, y en el hipotético caso de que se diera la situación, yo volvería a estar en el ajo", afirma hoy. Está enfadado. "No hace mucho, en Francia, Dior expulsaba a un modisto por haber alabado a Hitler en una taberna. Aquí, la Real Academia de la Historia ha publicado una biografía que elogia a Franco. En España estorba la memoria porque a la derecha le aporta más réditos dejar las cosas como están. La ley de la memoria se quedó largamente corta y el procesamiento del juez Baltasar Garzón es un ejemplo diáfano de cómo en este país todavía se cultiva el olvido a las víctimas y la impunidad de los crímenes del franquismo".

jueves, 6 de octubre de 2011

Proyección del Documental "Golpe a Golpe. Queda la Palabra".




El próximo viernes, día 7, a las 19H.30’, en el Salón de Actos del Centro de Cultura Antiguo Instituto (Cl Jovellanos, 21), tendrá lugar la proyección del documental Golpe a g olpe. Queda la palabra, dirigido por Alejandro Zapico sobre una idea original y guión de Rubén Vega.

   
El documental muestra los testimonios de testigos de las torturas perpetradas en la postguerra y en los años 60 y 70 en Asturias. Aparecen los testimonios de Amor Prado, Marcelo García, Víctor Bayón, Anita Sirgo, Francisco Prado Alberdi y Mari Luz Fernández.

         Tras la proyección habrá una charla-coloquio en la que intervendrá Guillermo Rendueles, que reúne la doble condición de torturado y persona capaz de analizar la tortura desde una perspectiva profesional.

         Este acto sobre la tortura en Asturias está organizado por el Ateneo Obrero de Gijón y la Sociedad Cultural Gijonesa.

         La entrada es libre

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Las primeras publicaciones sobre la guerrilla en Cantabria.

Enredando en Internet he encontrado en formato PDF una antiguo artículo de José Ramón Sáinz Viadero: Los últimos guerrilleros de Cantabria. Fue publicado en 1977 en la mítica revista Tiempo de Historia. La revista pasaba por mis manos en el camino que iba del Kiosco a las manos de mi tío Pepe, de quien heredé años más tarde la colección completa y las cenas de los jueves en el bar Caracas en las que compartí mesa con Campillo, miembro de la Brigada Machado y, creo que es tiempo de confesarlo, "musa" de mi libro. Me reencontré con el artículo años después cuando inicié la investigación sobre la Guerrilla en los montes de Cantabria. Junto con los libros de Isidro Cicero fue de los primeros documentos que diseccioné, antes de lanzarme grabadora en mano a búsqueda del testimonio directo de los protagonistas.

El artículo relata la caída de Juanín y Bedoya, siguiendo el relato de la prensa de la época, que casi en tiempo real publicó la información, aderezado de otros datos obtenidos de los buenos contactos que ha sabido cuidar. Lo que siempre me llamó más la atención y con el paso del tiempo todavía me intriga, es como consiguió la fotografía de la moto en la que fue abatido Bedoya, que todavía en 1977 estaba encerrada en el garaje del Gobernador Civil de la Provincia.

Os adjunto dos enlaces, la del artículo en PDF que ha motiva este post (http://gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/25163/3/THIII~N34~P23-28.pdf) y el de la revista, que está accesible en la red (http://www.tiempodehistoriadigital.com)

Un superviviente de los campos de concentración franquistas reclama que se conozcan la esclavitud y las torturas

"No guardo rencor, pero que se sepa qué pasó"

RAÚL LIMÓN - Sevilla - El País- 25/09/2011

"Éramos esclavos", así se refiere José Barajas (Huelma, Jaén, 1916) a los batallones de trabajadores del franquismo, donde penó durante tres años al acabar la Guerra Civil con miles de represaliados y exsoldados de la República. Con 95 años, recuerda en conversación telefónica desde Barcelona, donde ahora vive, el hambre y la muerte de compañeros por inanición, por suicidios y por enfermedades después de sufrir tratos vejatorios. Con el paso del tiempo, asegura que no guarda rencor -"solo a veces", admite-, pero pide que no se olvide esta historia. "Que la juventud sepa qué pasó".
Barajas se alistó de voluntario y pasó una década "viendo morir gente"
Barajas se alistó como voluntario al comienzo de la Guerra Civil para defender la República y se convirtió en uno de los miles de esclavos del franquismo que realizaron trabajos forzados.
Era hijo de socialista y desde muy joven asistía a los mítines del partido en burro. Tenía 20 años cuando estalló la guerra y se alistó en los batallones de voluntarios. Desde ese momento, pasó una década "viendo morir gente".
Tras la contienda y al comenzar la II Guerra Mundial, Barajas fue enviado como esclavo a Punta Paloma, en Tarifa (Cádiz), donde construyó los fortines para las ametralladoras y los cañones, entre ellos el considerado más grande del Ejército, traído desde Mahón (Menorca). Según contaron sus compañeros de destino, fue arrastrado por los presos por zonas donde no había ni carreteras. Recuerda suicidios de compañeros, hambre, "y que nadie se preocupaba".
En Facinas (Cádiz) construyó una carretera y un campamento militar. Las bellotas del campo y la comida que traían mujeres de la zona aliviaron el hambre de los batallones. "Comíamos hierbas, naranjas con piel y los arenques con la cabeza, la espina y todo lo que llevase; todo lo comíamos", recuerda.
También construyó una carretera en Conil de la Frontera (Cádiz), donde un alférez sintió lástima de la situación y aumentó las raciones de comida. Los pescadores les daban cubos de sardinas a cambio de que les ayudaran con las redes.
Compartió el campo con tres jefes republicanos vascos llegados del Patronato de Redención de Penas por el Trabajo, una institución creada en el Ministerio de Justicia para distribuir a los esclavos.
De Bolonia recuerda la enorme decepción al descubrir que Estados Unidos obviaba la situación de los presos y negociaba con el Gobierno español la instalación de bases militares. "Estábamos tan ilusionados que planeamos que, cuando viniesen a liberarnos, les quitaríamos los fusiles a los escoltas, los encerraríamos y saldríamos en busca de los que viniesen a salvar al Gobierno de la República y luchar junto a ellos. Pero ya ves, fue todo lo contrario", afirma.
Barajas pasó por campos de concentración de Navarra y por tres de los 54 que hubo en Andalucía; lugares que, junto a depósitos de presos y zonas de fosas comunes, el grupo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía (RMHSA) de la Confederación General del Trabajo (CGT) ha pedido que sean declarados, protegidos y señalizados, según la legislación andaluza.
La ausencia hasta ahora de una figura de protección ha supuesto la desaparición de algunas instalaciones, como el caso de las de La Algaba (Sevilla), uno de los centros más duros donde se concentraron los esclavos que construyeron el Canal del Viar y donde muchos fallecieron, como en otros campos, por el hambre y el maltrato.
Muchas de las infraestructuras que construyeron los presos, como las pistas del aeropuerto de Málaga o el Canal del Bajo Guadalquivir, aún están operativas o constituyeron la base de fortunas particulares sin que exista ni un solo elemento que recuerde cómo y por quiénes fueron levantadas.
El testimonio de Barajas apoya las pretensiones del grupo memorialista de la CGT. Su experiencia vital ha sido recogida y difundida por la asociación Memoriaren Bideak, Collectiu Republicà del Baix Llobregat y Memoria Antifranquista del Baix Llobregat.